El Grupo Español de Investigación en Sarcomas presenta tres trabajos en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología

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Los hospitales españoles colaboran en una investigación que podría abrir en el futuro nuevas vías de actuación precoz en pacientes con GIST, un tipo de cáncer del tubo digestivo, que presenta una mutación crítica del gen KIT y que se encuentran predispuestos a sufrir una recaída. Los biomarcadores en los ensayos clínicos fase I serán el objetivo del simposio educacional que dirige el doctor Joan Albanell.

Especialidades relacionadas: Oncología Médica

El Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS) ha presentado tres trabajos sobre este tipo de tumores malignos poco frecuentes y de difícil diagnóstico. En palabras del presidente de este Grupo Cooperativo, el doctor Javier García del Muro, coordinador de la Unidad de Sarcomas del Instituto Catalán de Oncología de Barcelona, “nos sentimos orgullosos de que GEIS, integrado por alrededor de 60 hospitales españoles, pueda hacer estas aportaciones científicas en el marco de un Congreso de las características del americano”.

Entre las novedades que aporta este Grupo Español, destaca un estudio multicéntrico en el que participan 30 hospitales españoles y que analiza las mutaciones genéticas que podrían determinar la aparición de metástasis en los sarcomas del tubo digestivo (GIST). “Si bien hasta hace poco se trataba de un tumor poco conocido”, explica el doctor García del Muro, “el trabajo que presentamos, que destaca porque el seguimiento realizado es superior a siete años, nos ha permitido determinar que la mutación concreta del exón 11 del gen KIT será la que determine las posibilidades de que estos pacientes recaigan. Identificar esa posible mutación en los enfermos nos permitirá en el futuro actuar de forma precoz y evitar las recidivas”.

Otro de los trabajos seleccionados como poster discutido, en pacientes con sarcoma del tubo digestivo diseminado, ha permitido identificar nuevos tratamientos para pacientes avanzados resistentes a imatinib (estándar en primera línea de tratamiento) que, tras la cirugía, desarrollaron metástasis. En estos casos, apunta el doctor García del Muro, se hace necesario recurrir a nuevos tratamientos que permitan “sortear” dichas resistencias. Los tumores GIST se caracterizan por presentar una fuerte activación de la actividad tirosinquinasa del gen KIT. El trabajo demuestra que la asociación de dosis bajas de quimioterapia a imatinib resulta extraordinariamente activa, con tasas de respuesta y de supervivencia muy prometedoras. “Esto, apunta, nos da una nueva vía de estudio cuando los pacientes se hacen resistentes al tratamiento convencional y nos permite investigar la asociación de dosis bajas de quimioterapia a fármacos dirigidos a dianas moleculares como es el gen KIT” (sobreexpresado en estos pacientes).

Por último, un estudio fase III elaborado por el Grupo GEIS ha permitido comprobar que la respuesta al tratamiento del sarcoma con quimioterapia convencional (doxorrubicina) y la respuesta al tratamiento que combina dosis altas de doxorrubicina en combinación con ifosfamida a dosis altas son iguales en términos de respuesta y de supervivencia, por lo que la recomendación de los autores es recurrir al tratamiento convencional.

Biomarcadores y su potencial en el desarrollo de nuevos fármacos

La presencia española en el congreso de ASCO se hace también palpable en los simposios educacionales. Uno de ellos, dirigido por el doctor Joan Albanell, miembro de Junta Directiva de la SEOM y del Servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar en Barcelona, es el simposio sobre Biomarcadores en ensayos fase I. Con él se pretende identificar los retos de incluir nuevos agentes terapéuticos en la práctica clínica, teniendo en cuenta la necesidad de disponer de datos preclínicos y de herramientas que nos permitan obtener la mayor información posible de los ensayos fase I. Asimismo, este simposio educacional intentará comprender, desde el punto de vista académico y desde el punto de vista de la industria la importancia de desarrollar biomarcadores y analizar los ensayos fase 0 y su potencial en el desarrollo de nuevos fármacos. Otros dos importantes simposios educacionales a celebrar en ASCO constatarán la presencia española.

Además, se presentarán las siguientes comunicaciones: el doctor Manuel Hidalgo, del Centro Oncológico Integral Clara Campal, presentará un estudio fase I con MK-0646, un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor de crecimiento la insulina tipo I (IGF1R) en pacientes con tumores sólidos avanzados. Por su parte, el doctor Juan José Grau, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clinic de Barcelona, intervendrá con una comunicación que detalla el papel de los polimorfismos genéticos de P-Selectina y factor tisular (cáncer y tromboembolismo venoso) a partir de un estudio que se está realizando conjuntamente entre los Servicios de Oncología Médica y de Hemostasia y Coagulación del Hospital Clinic de Barcelona. El doctor David Olmos, oncólogo del Sycamore House-The Royal Marsden Hospital en Sutton (United Kingdom) insistirá en la seguridad farmacocinética y actividad preliminar del anticuerpo anti-IGF-IR en pacientes con sarcoma.

Sarcomas de partes blandas

El término tumores de partes blandas engloba todos aquellos que se originan en las células del tejido conectivo que incluye tejido graso, muscular, vasos sanguíneos, tejidos profundos de la piel, nervios, huesos y cartílago. En estos tejidos pueden originarse tanto tumores de comportamiento benigno como maligno, pero el término “Sarcoma” suele referirse a éstos últimos.

Los Sarcomas de partes blandas incluyen, pues, un grupo muy heterogéneo de tumores muy poco frecuentes y que engloba más de 20 subtipos histológicos diferentes. Tienen en común el tejido de origen y un comportamiento biológico similar. Por sus características, se trata de un tipo de tumor de difícil diagnóstico por lo que, cuando llega al oncólogo, suele hacerlo en una fase avanzada. Los sarcomas de partes blandas constituyen alrededor del uno por ciento de todos los nuevos casos de cáncer que se diagnostican al año y la edad en que la frecuencia de aparición es máxima son los 50 años. La supervivencia a cinco años de los pacientes con un sarcoma de partes blandas es alrededor del 90 por ciento si el cáncer de detecta cuando aún es de tamaño pequeño y no se ha diseminado. Por el contrario, si el sarcoma ya ha metastatizado, es decir se ha diseminado, la supervivencia a cinco años es entre el 10 y el 15 por ciento.

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