El futuro de la cardiología, a examen

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Las enfermedades cardiovasculares constituyen uno de los problemas sanitarios más importantes a los que se enfrenta la sociedad en el siglo XXI y debido al envejecimiento de la población, se espera que su incidencia continúe en aumento durante, al menos, el próximo cuarto de siglo. Para hacerles frente, es necesario un plan de actuación para asegurar la sostenibilidad del modelo de atención cardiovascular, objetivo que recoge la Declaración de Madrid. De las iniciativas que incluye este documento y del futuro de la cardiología nos ha hablado el doctor Javier Escaned, secretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

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España ocupa el antepenúltimo lugar de la Unión Europea en utilización del cateterismo y el puesto 19 en intervenciones con bypass, según datos de la Sociedad Española del Corazón. Ésta es una de las principales deficiencias de la cardiología en nuestro país, pero no es la única.

“Sigue habiendo un preocupante déficit de cardiólogos que hay que atajar con urgencia ya que, paralelamente, continuará aumentando la tasa de enfermedad cardiovascular en la población”, ha advertido el doctor Javier Escaned, secretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), en un reciente encuentro de especialistas en Madrid.

En ese sentido, “el modelo actual podría estar abocado a una grave crisis”, advierte el secretario de la SEC. Entre otras cosas, “se prevé un incremento del coste de los cuidados médicos al que hacer frente y un posible desarrollo de inequidades en el acceso a las nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, entre otros”, destaca el doctor Escaned.

A pesar de estas deficiencias constatadas, “la población y muchos médicos tienden a creer que los avances técnicos irán paralelos a los avances en tratamientos, pensamiento que podría ser erróneo”, admite este especialista. “Un hecho revelador es que muchos de los avances de los últimos años -y que han demostrado que salvan vidas- todavía no están plenamente implantados”, recuerda. Sin embargo, “el éxito mediático de esas nuevas técnicas hace que nos podamos hacer una idea de avance equivocada”, añade.

Avances en cardiología

Las conclusiones de la Conferencia Europea fueron recogidas en la Declaración de Madrid, un documento cuyo objetivo es poner en marcha un plan de actuación para asegurar la sostenibilidad del modelo de atención cardiovascular que impera en Europa a día de hoy.

Por otro lado, “la Declaración de Madrid intenta responder a la interacción de cambios que se están dando a nivel social, profesional y tecnológico. De este modo, hace énfasis en cómo se evoluciona hacia una cardiología mucho más amplia donde el paciente será tratado en unidades interdisciplinares donde el cardiólogo va a tener que diseñar pautas y ser líder de todo ese equipo”, destaca el secretario de la SEC.

En palabras del doctor Escande, “en la Declaración se destaca que los nuevos avances de la cardiología estarán caracterizados por una interacción fuerte entre la biología y la tecnología”.

Así, “una de las líneas que se investigan ahora es la de la regeneración miocárdica que precisa, por una parte, de la biología para conocer los cambios de las células; y por otra, de la tecnología muy avanzada que permita detectar las partes del corazón que se beneficiarán de esta técnica y cómo poder llegar hasta allí y colocar las células en el corazón”, informa el especialista.

Otra de las novedades futuras es que “los marcapasos que utilizamos se convertirán en biológicos y, además, otras zonas del corazón también se podrán automatizar”. Todo ello actualmente se encuentra en fase de investigación.

Por otro lado, “cada vez se abre más la paleta de intervenciones que podemos realizar en el corazón sin necesidad de una cirugía muy invasiva. Así, cada vez hay más técnicas para el tratamiento de las arritmias, las arterias y vasos coronarios, válvulas que antes eran competencias de la cirugía y ahora ya pueden hacerse mediante catéteres”.

Actualmente, “están en marcha estudios clínicos sobre la válvula aórtica, implantada desde la ingle y arteria femoral, que se expande en el lugar donde estaba la válvula original”, detalla el especialista.

Los profesionales en riesgo de extinción

La Declaración de Madrid también menciona dos profesionales importantes en riesgo de extinción: el cardiólogo clínico -que actualmente se encarga del gran número de pacientes- y el investigador clínico, alguien fundamental para que puedan seguirse desarrollando estrategias de tratamiento para la sociedad”, recuerda el doctor Escaned. “Ambos profesionales tienden a la desaparición por la precariedad laboral y la falta de prestigio”, lamenta.

Paradójicamente, para responder a la falta de cardiólogos, en general, en el documento de Madrid se destaca que, como sucede en el resto de Europa, “primero hay que solucionar la falta de información sobre el número de profesionales disponibles, tarea a veces complicada en determinados países donde se desdibujan las tareas que hace el cardiólogo o el médico de familia”, reconoce el secretario de la SEC.

Menos angioplastias que en otros países

En España, la prevalencia de enfermedades que precisan el tratamiento con angioplastias coronarias “es mucho menor que en otros países”. Sin embargo, “nuestro país ocupa el penúltimo lugar en cuanto a mortalidad por enfermedad cardiovascular, un resultado que obedece a que tenemos una buena cardiología y a que la prevalencia de enfermedades en nuestros país es más baja, sólo superados por Francia”, destaca el secretario de la SEC.

Otro tema es la diversidad de opiniones entre cardiólogos a la hora de optar por un stent o una angioplastia. En ese sentido, el doctor Escaned destaca que, siguiendo las guías de actuación clínica europeas, existen estudios comparativos entre una cirugía o revascularización con angioplastia y stent, que dicen que todo depende de cada paciente y sus peculiaridades.

“Si estamos frente a un paciente con enfermedad de varias arterias coronarias y que es diabético, la cirugía no mejora la mortalidad pero sí evita intervenciones futuras”. Sin embargo, “un paciente con 90 años y esas circunstancias se optaría más por una angioplastia”, reconoce. En ese sentido, “las decisiones se tienen que tomar entre el cardiólogo y el cirujano”. Además, “es importante tener en cuenta que un paciente no es un infarto de miocardio, sino un compendio de hábitos y calidad de vida y biografía que el doctor debe conocer para dar una respuesta más apropiada”. Y este es, precisamente uno de los puntos que también destaca la Declaración de Madrid.

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