El diagnóstico de la epilepsia tiene dificultades al inicio de la enfermedad, sobre todo cuando son formas atípicas o leves

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El 30% de los diagnosticados de epilepsia no responde adecuadamente a los tratamientos. De ellos, aproximadamente uno de cada cinco presenta en realidad episodios de otra naturaleza, como crisis psicógenas y síncopes.

El diagnóstico de la epilepsia tiene dificultades al inicio de la enfermedad, sobre todo cuando son formas atípicas o leves
Especialidades relacionadas: Neurología

Se estima que cerca de 400.000 personas padecen epilepsia en España y anualmente se diagnostican más de 20.000 casos nuevos. El 30% de los diagnosticados no responde adecuadamente a los tratamientos; sin embargo, de ellos, según afirma el doctor Antonio Gil-Nagel, director del Programa de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, aproximadamente uno de cada cinco presenta en realidad episodios de otra naturaleza, como crisis psicógenas y síncopes. Y al contrario: “el diagnóstico de epilepsia tiene dificultades. En el inicio de la enfermedad, cuando las crisis son leves y atípicas pueden ser confundidas con problemas psiquiátricos, como por ejemplo la ansiedad”.

Este es uno de los temas abordados en la XV Reunión de Controversias en Neurología que codirigen el citado Dr. Gil-Nagel y el Dr. Jose A. Obeso, director de la Unidad de Trastornos del Movimiento de la Clínica Universitaria de Navarra y el Grupo de Investigación de Trastornos del Movimiento en el CIMA, organizada por GlaxoSmithKline (GSK) con el aval científico de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que se ha celebrado en Madrid con el foco puesto en la epilepsia, los trastornos del movimiento y algunos temas que generan polémica en la comunidad científica en este ámbito, como el origen de la epilepsia generalizada idiopática, la importancia y utilidad de la valoración neurofisiológica en los trastornos del movimiento y la encefalitis límbica.

Como explica el doctor Jose A. Obeso, esta edición presenta dos novedades: “la primera, la ampliación de la temática más allá de los trastornos del movimiento y la enfermedad de Parkinson, abordando otros aspectos de la neurología. Y, más importante, una nueva sección en la que neurólogos consagrados de habla hispana presentan un resumen de sus aportaciones “de toda una vida” dedicada a la neurología”.

Antes de tener lugar una crisis epiléptica grave, muchos pacientes han tenido episodios leves con manifestaciones subjetivas o con alteración de la conciencia sutil. Según el doctor Gil-Nagel, “en estos casos es habitual que el diagnóstico de epilepsia se demore, a veces durante años, hasta que una crisis fuerte da la clave a los pacientes, familiares y médicos. Lo deseable es diagnosticar la epilepsia antes de que ocurra esta crisis más fuerte”. Estas se asocian a un aumento de los problemas físicos, tales como fracturas y hematomas, y mayores índices de prevalencia de enfermedades o problemas psicosociales, por lo que su reducción es importante en el manejo de esta enfermedad.

Durante la edad pediátrica se dan los dos extremos de la enfermedad, según este experto; las formas más leves son aquellas epilepsias focales benignas de la infancia, que en la mayoría de las ocasiones no precisan tratamiento y desaparecen antes de la adolescencia; sin embargo, en el extremo opuesto está la encefalopatía epiléptica, que “afecta de forma severa al cerebro, causando no solo epilepsias graves que a veces no responden al tratamiento, sino también discapacidad intelectual”.

Durante esta reunión se realiza también un repaso de lo más relevante en la investigación y tratamiento de esta enfermedad en el último año, que según el Dr. Gil-Nagel pasa por la comercialización de retigabina, “un nuevo fármaco antiepiléptico con acción sobre el canal del potasio. Se trata de un mecanismo de acción novedoso, que ha mostrado eficacia en epilepsias focales”. Por otra parte, se ha producido un desarrollo importante en el abordaje quirúrgico mediante esterero-EEG, una técnica que mediante el uso de electrodos profundos permite identificar la zona epileptógena en pacientes en los que se consideraba que la cirugía no era una opción válida.

Otro de los puntos de interés de la jornada es la controversia en la definición de la epilepsia generalizada idiopática; según el Dr. Gil-Nagel “muchas manifestaciones clínicas y el electroencefalograma de la epilepsia generalizada idiopática son similares a las de epilepsias frontales, por lo que en muchas ocasiones pensamos que debería considerarse una forma más de epilepsia frontal. Sin embargo también existen diferencias, y su respuesta al tratamiento farmacológico es diferente, por lo que no podemos ignorar que se trata también de una entidad clínica diferente”.

El 80% de los síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson no se identifican en la consulta del médico

Otro de los temas a debate es el papel del estudio neurofisiológico en los trastornos del movimiento, puesto que según el Dr. Obeso, actualmente “existe controversia en cuanto a qué pacientes, en qué circunstancias y qué valor se le puede dar a estas pruebas. Los trastornos del movimiento se diagnostican en general con el examen clínico, pero en ocasiones no es posible llegar a una definición completa o convincente, y en esos casos un estudio neurofisiológico adecuado puede ser muy revelador”.

Uno de estos trastornos, la enfermedad de Parkinson, se manifiesta no solo con trastornos motores, sino con una serie del síntomas no motores que condicionan mucho la vida de quien la padece; se estima que el 80% de estos síntomas no motores de los pacientes -los más frecuentes son los trastornos del sueño, que padecen casi todos los pacientes de manera precoz, los síndromes cognitivos, como los trastornos del ánimo, los síntomas cardiovasculares y otros como el dolor- no se identifican en la consulta del médico porque el paciente no los cuenta o porque el médico no lo pregunta, aunque casi todos los pacientes los padecen.

Más de 100.000 personas padecen enfermedad de Parkinson en España, una patología cuya franja de edad de mayor incidencia se sitúa entre los 50 y los 80 años. De hecho, se estima que entre el 1% y un 2% de las personas mayores de 65 años la padece en nuestro país.

Encefalitis límbica

El tema de actualidad abordado en la reunión fue la encefalitis límbica, un tipo de encefalitis autoinmune que plantea problemas de diagnóstico y de semiología con frecuencia a caballo entre los trastornos del movimiento y la epilepsia, gracias a la ponencia de uno de los expertos mundiales en el tema, el Dr. Josep Dalmau, del IDIBAPS-Hospital Clinic de Barcelona y la Universidad de Pensilvania, quien ha contribuido de forma determinante al conocimiento de estos trastornos.

Como explica el doctor Obeso, la encefalitis límbica tiene formas clínicas diversas “que pueden simular crisis epilépticas, trastornos del movimiento, lesiones de tronco encefálico, psicosis, histeria, etc. El espectro clínico de las manifestaciones es variado y puede adquirir combinaciones complejas de reconocer y analizar clínicamente”.

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