Descubierto un mecanismo que determina por qué ciertas células migran en grupo

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Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto un mecanismo que determina cuándo las células migran de forma colectiva. El hallazgo, probado en la mosca de la fruta (Drosophilla melanogaster), puede aportar las claves para entender los movimientos celulares en grupo, que están presentes en la reparación de tejidos, en el desarrollo de ciertos tumores y en múltiples procesos de desarrollo.

Especialidades relacionadas: General, Oncología Médica

El trabajo aparece publicado en el último número de Current Biology, del grupo editorial Cell. La investigación ha sido desarrollada por los investigadores del CSIC Enrique Martín-Blanco y Flora Llense, del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (CSIC), ubicado en el Parc Científic de Barcelona.

Martín-Blanco contextualiza el estudio: “En la cicatrización de las heridas, en la metástasis o en la propia formación de los seres vivos las células cambian de posición. Lo pueden hacer de forma individual o en grupos. Algunas células eligen la migración en grupos para asegurarse de que llegan a su destino y otras utilizan este sistema para defenderse de las posibles agresiones que surjan durante el viaje. Este tipo de migración está muy documentada, pero lo que no sabíamos es el mecanismo que las impulsa a viajar solas o acompañadas”.

Precisamente, el trabajo de los investigadores del CSIC desvela un elemento fundamental para que las células tomen esa decisión. Según las conclusiones de su investigación, la cascada de señalización celular JNK es un mecanismo crucial para establecer cuándo migran de forma individual o colectiva porque su acción es básica para el control de la adhesión entre las células y en la unión de éstas al material extracelular que las rodea. “En suma, el mecanismo descrito motiva que las células se preparen para viajar juntas o separadas”, describe Martín-Blanco.

Los autores han realizado el hallazgo en las células del borde (border cells) de la mosca de la fruta, un tipo de células alojado en el ovario del animal y que constituye un modelo muy establecido en la comunidad científica para estudiar migración celular y, en particular, procesos de invasión celular similares en muchos aspectos a los que rigen la metástasis de células cancerosas.

Dos genes efectores

La investigación también ha descubierto dos genes efectores, es decir, que participan en el proceso de migración colectiva descrito en este estudio. El primero de ellos, el gen bazooka, es clave para el establecimiento de la polaridad de las células. Martín-Blanco aclara este concepto: “Todas las células epiteliales, las de la piel o el intestino, están polarizadas, esto es, tienen una superficie superior diferente de la inferior. Si se elimina la actividad de la vía JNK, las células pierden su polaridad apico-basal”.

El segundo gen efector descubierto, paxilina, es una proteína que liga los receptores de membrana implicados en conexiones celulares con el citoesqueleto, el órgano que da su forma a la célula. En ausencia de JNK, la paxilina se elimina y, con ello, se pierde los contactos entre el citoesqueleto y las integrinas implicadas en la unión de las células a sustratos extracelulares incrementando la dinámica y la movilidad celular.

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