Cuatro de cada cinco personas que padecen insuficiencia venosa crónica derivada de su actividad laboral son mujeres

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El 65 por ciento de las personas que refirieren molestias por aguantar más de cinco horas de pie o dos horas sentados en su puesto de trabajo son amas de casa, peluqueras, recepcionistas o camareros. El impacto de la insuficiencia venosa crónica en las bajas laborales oscila entre el seis y el 17 por ciento según los médicos y alcanza el 20 por ciento, según los pacientes.

“La insuficiencia venosa crónica (IVC) es una patología frecuente que deteriora en gran medida la calidad de vida de las personas que tiene una actividad laboral que les obliga a permanecer de pié o sentado mucho tiempo”. Amparado en los datos del Libro Blanco sobre insuficiencia venosa crónica (IVC) y su impacto en la Sanidad Española, quien fuera presidente del Capítulo Español de Flebología, Alberto Masegosa, advierte que “la consulta al médico o el uso de medidas de prevención son bajos”. El especialista subraya que “las campañas de prevención de la misma debieran incluir distintos ámbitos; desde las tomadas por la propia persona, pasando por las empresas o la administración, y con el asesoramiento y colaboración de las sociedades científicas”.

Explica Masegosa el por qué de esta necesidad. “El drenaje de la sangre de las venas de las extremidades inferiores se produce de forma eficaz durante el ejercicio, por efecto de la bomba muscular de la pantorrilla, y al estar tumbado, porque se igualan las presiones entre las venas de las extremidades inferiores y la aurícula derecha. La actividad cotidiana en muchas personas dificulta el poder realizar ejercicio o elevación de las extremidades inferiores con la consiguiente dificultad de drenaje sanguíneo de las mismas. Esto es especialmente marcado en algunas actividades laborales, sobre todo aquellas que exigen estar varias horas de pie o un sedentarismo prolongado. La exposición a fuentes de calor cercanas o actividades en ambientes calurosos aumentan los síntomas”.

Continúa la reflexión del cirujano vascular: “En personas que no tengan enfermedad venosa de las extremidades inferiores esto se traduce en dolor e hinchazón con el consiguiente deterioro de su calidad de vida. Sin embargo, en el caso de las personas con alteración en el funcionamiento normal de las válvulas de las venas de las extremidades inferiores, además de los síntomas descritos se acrecienta la progresión de su enfermedad hasta llegara estadios más severos”.

Un trabajo de campo realizado por el Capítulo Español de Flebología incide en el impacto de la IVC en el ámbito profesional. Las conclusiones son esclarecedoras. El 65% de las personas que referían molestias en algún momento de su vida laboral eran amas de casa, peluqueros, recepcionistas o camareros. Cuatro de cada cinco que tenían síntomas eran mujeres.

De las personas que respondieron afirmativamente a la existencia de síntomas de IVC, la mayoría pasaban más de cinco horas al día de pié o dos sentados. De los que tenían síntomas el 42% los presentaban todos los días, el 26,8% contaban que los síntomas eran frecuentes y el 33,1% que los tenían ocasionalmente.

Sólo un 36% de las personas sintomáticas consultó con su médico de cabecera por éste problema. Lo combatían con medidas posturales el 93%, con medias elásticas y medicación el 34,9%, sólo con medicación el 31,8% y solamente acudían al cirujano vascular el 15,5%.

El libro blanco de referencia sobre insuficiencia venosa crónica (IVC) y su impacto en la Sanidad Española publicado por el Capítulo Español de Flebología (CEF) de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), se sustenta en información obtenida de encuestas a profesionales y gestores de la medicina y también a pacientes.

Entre las conclusiones más sobresalientes de este libro blanco, destacan el hecho de que “las medidas preventivas frente a la IVC en el ámbito laboral tendrían una eficacia significativa. Además, el hecho de padecer IVC y tener una profesión de riesgo produce una disminución evidente en la calidad de vida”. El impacto de la insuficiencia venosa crónica en las bajas laborales en las personas que padecen IVC oscila entre el 6 y el 17 por ciento según los médicos y alcanza el 20% según los pacientes.

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