Avances en el tratamiento de la estenosis del canal lumbar

Canal: Profesional

Nuevas técnicas quirúrgicas como las fijaciones interespinosas o espaciadores vertebrales permiten un tratamiento individualizado de la estenosis del canal lumbar. Gracias a la aplicación de estas prótesis podemos ser más conservadores con las estructuras orgánicas u óseas de la columna de cada paciente, lo que beneficia a la recuperación del paciente.

Especialidades relacionadas: Neurocirugía, Traumatología Ortopédica

El proceso degenerativo por el envejecimiento físico es la principal causa de la estenosis o estrechamiento del canal lumbar y una de las principales causas de incapacidad en las personas mayores de 65 años. El doctor Carlos Botella, Jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital General Universitario de Alicante explica que “clásicamente a esta patología se la conoce por el síndrome del mirador de escaparates”. Ello se debe a que los pacientes que sufren una estenosis de canal no pueden andar más de unos metros sin detenerse, de modo que al reanudar la marcha, tienen que volver a pararse porque las piernas les duelen o las sienten pesadas. Ésta es una de la principales causas de incapacidad en el paciente anciano”.

Se estima que 8 de cada 10 pacientes mayores de 65 años sufren una estenosis del canal lumbar, siendo la causa de consulta más frecuente en esta franja de edad en los servicios de neurocirugía. “El tratamiento inicial de esta patología es la rehabilitación y la terapia farmacológica para aliviar los dolores. Sin embargo, el 20 por ciento de los pacientes requieren cirugía, principalmente en aquellas personas en que la estenosis es tan severa que no pueden andar más de 500 metros sin detenerse”, asevera el doctor Botella.

Aunque esta patología es característica del envejecimiento, en algunas personas cuyo trabajo requiere un esfuerzo constante de carga en flexión y extensión que les produce microtraumatismos repetidos en la columna, los síntomas pueden aparecer a edades más tempranas. Así, la cirugía tradicional es el mejor tratamiento ante un caso de estenosis severa, aunque hasta la fecha no siempre era posible intervenir a todos los pacientes por los graves riesgos que conlleva esta cirugía en los ancianos. “En los últimos años, se han desarrollado nuevas técnicas no invasivas que permiten el tratamiento individualizado de esta patología en los pacientes de cualquier edad”, explica el doctor Francisco Villarejo, jefe de la Unidad de Neurocirugía de la Clínica La Luz y del Hospital Niño Jesús.

Cirugía de la estenosis de canal

En los últimos años, la cirugía de la estenosis de canal ha cambiado drásticamente. Hasta hace 15 años, la única intervención se basaba en la descompresión quirúrgica del canal lumbar por medio de la eliminación de la zona ósea que comprimía el conducto de los nervios. Hoy en día, especialistas en neurocirugía emplean técnicas muy poco invasivas y que permiten una recuperación inmediata del paciente.

El doctor Francisco Villarejo explica que “muchos de los pacientes que sufren una estenosis severa o en progresión en el canal lumbar, necesitan cirugía. La laminectomía, la técnica tradicional, consiste en extirpar la parte posterior de la vértebra -eliminar las láminas- y, así, aumentar el espacio para los nervios. Dado que esta intervención entraña grandes riesgos para el paciente, no está recomendada en aquellos casos en los que el estado del paciente es “delicado” -edad avanzada, diabetes, hipertensión arterial severa-“.

Precisamente en el tratamiento de estos casos, continúa el doctor Villarejo, “en los últimos años, disponemos de nuevas técnicas que permiten el abordaje individualizado de cualquier tipo de paciente: las fijaciones interespinosas o espaciadores vertebrales”.

Estos dispositivos se sitúan en la columna por vía percutánea -practicada a través de la piel- y, de forma progresiva, permiten que, poco a poco, se vaya abriendo el canal por donde se sitúan los nervios y cuya presión es la responsable del dolor y del entumecimiento en las extremidades inferiores. “Dada la innovación en las materias y de las prótesis, hoy en día, su aplicación proporciona al paciente una intervención sin riesgos y un post operatorio mucho más breve que le permite a las pocas semanas llevar una vida normal”, detalla el doctor Villarejo.

Fijaciones interespinosas

Disponer de estas técnicas ha “abierto” el abanico de posibilidades de tratamiento de la estenosis de canal. “Hoy en día, ya podemos decir que existe una técnica específica para tratar esta patología en cada tipo de paciente. Al mismo tiempo, gracias a la aplicación de estas prótesis podemos ser más conservadores con las estructuras orgánicas u óseas de la columna de cada paciente, lo que beneficia a la recuperación del paciente”, explica el doctor Fernado Carceller, neurocirujano del Hospital La Paz.

En este sentido, este especialista añade que “clásicamente enfocábamos el problema dependiendo de la severidad de la estenosis y de su localización. Por ello, la técnica de la laminectomía se basa en retirar la mayor cantidad de hueso con el fin de realizar una descompresión más eficiente sobre la raíz nerviosa”.

El proceso de introducir las fijaciones o estabilizadores interespinosos en la columna es sencillo. “Para realizar esta intervención se realiza una pequeña incisión de unos tres centímetros. Entonces se sitúa una aguja junto a la zona que se va a tratar. Una vez colocada la aguja, a través de ella, se depositan los fijadores más grandes hasta que tengan el diámetro adecuado. La operación concluye cuando a través de unos tubos se sitúa la prótesis. Este proceso no tiene ninguna complicación y dura en torno a los 10 minutos. El paciente es dado de alta en 24-48 horas y en dos semanas puede hacer una vida normal”, explica el doctor Carceller.

Existen varios tipos de implantes o dispositivos. Entre ellos destacan tres: el sistema de fijación en forma de U o Coflex, elaborada con titanio; el sistema Flexis, elaborado en material peek y implante X-Stop.

Asimismo, este tipo de prótesis también se pueden emplear en el tratamiento de pacientes con hernias discales lumbares muy voluminosas; en aquellos que presentan discos negros o con discos degenerados; en pacientes con inestabilidad vertebral después de ser intervenidos de una hernia discal lumbar o también en personas con gran dolor lumbar por inestabilidad vertebral por discopatías degenerativas. Además, estos dispositivos también se pueden emplear para proteger un espacio superior o inferior a una fijación con tornillos transpediculares.

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