Autismo: sin causa conocida

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El autismo afecta en España a 4 niños por cada 10.000 nacidos, según afirma la presidenta de la Asociación de Padres de Niños Autistas, María Isabel Bayonas Ibarra. Esta enfermedad es cuatro veces más frecuente en varones que en mujeres.

Especialidades relacionadas: Neurología , Pediatría, Psiquiatría

El concepto de autismo fue definido por primera ver por el psiquiatra Leo Kanner en 1943, desde entonces se ha avanzado mucho, aunque todavía no se conoce con exactitud la causa de esta enfermedad. Las técnicas de neuroimagen cerebral o los avances que se están desarrollando en la genética son los métodos que están afectando de forma decisiva en esta patología, “estamos conociendo mucho más en detalle cuáles son los mecanismos cerebrales que están interviniendo en esos procesos psicológicos que son lo que se alteran en el autismo”, afirma Juan Martos, director del Centro Leo Kanner.

Se considera que el autismo es un trastorno de origen biológico, en el que estarían implicados distintas combinaciones de genes, precisamente aquí radica la complicación para precisar con claridad cuál es la causa. Esta alteración se manifiesta de forma temprana, antes de los tres años, y afecta a los procesos de relación y de interacción social, la comunicación y, especialmente, el lenguaje.

Precisamente, lo ideal, como en la mayoría de patologías es realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. Este diagnóstico se lleva a cabo teniendo en cuenta y conociendo en detalle cómo son los procesos psicológicos que se alteran de forma cualitativa. “Se están manejando básicamente cuatro ejes: las alteraciones específicas que presentan en la interacción, en la comunicación, el patrón restrictivo de intereses y un comienzo anterior a los tres años”, señala Juan Martos. Esto se traduciría en la aparición precoz de severas dificultades de comunicación y relación, un lenguaje alterado y presencia de acciones ritualizadas, características fundamentales y comunes en todos aquellos que padecen autismo.

No existe ningún test concreto para diagnosticar el autismo, de manera que se deben observar atentamente los factores antes descritos y diferenciarlos de otros posibles trastornos con síntomas parecidos. En un primer momento, puede parecer que los niños con autismo presentan retraso mental, desórdenes en el comportamiento, problemas de sordera o un comportamiento extraño. Un diagnóstico acertado y precoz proporciona la base para crear un programa educativo y un tratamiento adecuados, que deberá ser personalizado y adaptado a sus necesidades.

Tratamiento

El futuro de estos niños depende del grado de autismo que presenten, pero si se les trata desde pequeños en centros adecuados para esta patología donde haya buenos profesionales pueden evolucionar bastante bien y llevar una vida “autónoma” dentro de su familia. La mayoría de ellos serán siempre personas “dependientes de alguien”, aunque en algunos casos “pueden llegar a ser independientes”, afirma el psicólogo y director del centro Leo Kanner. “Es importante que nuestra sociedad oferte una atención adecuada a las distintas posibilidades que tienen las personas con autismo”, añade Martos.

En cuanto a los grados de la enfermedad, el psicólogo asegura que “hay muchas dimensiones” del autismo, en tres de cada cuatro niños con autismo, existe también un retraso mental asociado y sólo uno presenta un “mejor potencial de desarrollo”. Aunque, en general, si hay un tratamiento adecuado pueden evolucionar de manera positiva, siempre que no haya complicaciones añadidas.

Ayuda a las familias

La Asociación de Padres de Niños Autistas (APNA) se dedica a varias actividades relacionadas con esta enfermedad, como son el diagnóstico, la atención a familias, el tratamiento en centros educativos, los tratamientos en residencia para adultos, en centros de día, programas de ocio, formación de profesionales, escuelas de padres, atención temprana e investigación.

Desde que se fundó esta asociación hace 25 años han cambiado bastante las cosas en España, entonces la mayoría de la gente desconocía la palabra autismo y este síndrome no estaba reconocido como minusvalía, por lo que las administraciones públicas no aportaban las ayudas y recursos necesarios para su atención e investigación científica. Los familiares de las personas autistas “han pasado del abandono y la desesperanza que experimentaban hace 25 años a la comprensión, el apoyo y el reconocimiento de sus derechos que viven hoy en día”, explica María Isabel Bayonas, presidenta de la APNA.

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