Ahora es más fácil dejar de fumar, según considera Karl Fagerström, experto mundial en Tabaquismo

Canal: Profesional

El tabaco es el principal factor de riesgo de los cánceres del tracto respiratorio: pulmón, laringe y cavidad bucal entre otros. Su consumo es el responsable de cerca del 90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón en los hombres y su importancia en las mujeres está aumentando rápidamente porque también se ha multiplicado la población femenina fumadora. Actualmente, el tabaco mata a alrededor de cinco millones de personas al año en el mundo y unas 52.000 en España.

Karl Fagerström, experto mundial en tabaquismo ha querido lanzar un mensaje directo a los fumadores en la conferencia que ha realizado durante el IV Congreso Nacional de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo: “Ahora es más fácil dejar de fumar porque con la Terapia Sustitutiva con Nicotina, se están obteniendo unos resultados muy positivos”.

Fumar provoca cáncer de pulmón y el riesgo de desarrollarlo está estrechamente relacionado con el número de cigarrillos que se fuma y la edad de inicio al consumo. Además del cáncer de pulmón, el tabaco también favorece la aparición de cáncer de esófago y de vejiga. Si se sufre cáncer de riñón, páncreas o cuello de útero, el consumo de tabaco aumenta el índice de mortalidad.

En los próximos años se espera que afecte en gran medida a las mujeres porque en las últimas décadas se ha multiplicado la cifra de mujeres fumadoras. Las consecuencias del tabaquismo en las mujeres empiezan a ser muy preocupantes porque provoca la muerte a medio millón de mujeres cada año y es la causa evitable más importante de muerte prematura de las mujeres en la mayoría de los países desarrollados.

Dejar de fumar con ayuda

Cuando se deja de fumar disminuye notablemente el riesgo de contraer un cáncer de pulmón. Entre 10 y 15 años después de dejar de fumar, el peligro se acerca al de una persona que nunca haya fumado.

Actualmente existen tratamientos médicos para dejar de fumar, especialmente destinados a aquellos fumadores que por sí solos no consiguen dejar el hábito. La Terapia Sustitutiva con Nicotina que consiste en suministrar las dosis de nicotina necesarias mediante parches y/o chicles para combatir la adicción al tabaco, “está teniendo unos resultados muy óptimos”, según explicó Karl Fagerström durante una entrevista para MedicinaTV.com en el marco del IV Congreso Nacional de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo celebrado recientemente en Barcelona.

“Iniciar el uso de la Terapia Sustitutiva con Nicotina (TSN) días antes de dejar el tabaco puede hacer que las probabilidades de éxito aumenten”, señaló este especialista sueco.

La administración de dosis de TSN por debajo de lo recomendable comporta un mayor riesgo de recaída por parte del ex-fumador, por lo que Fagerström subrayó “la importancia de que la dosis de sustitutivos de nicotina sea lo suficientemente alta como para que resulte efectiva, especialmente en los grandes fumadores”. Abandonar la terapia demasiado pronto también puede provocar que el riesgo de recaída sea mayor.

El tabaco, una gran epidemia

Pero desgraciadamente no sólo la población femenina se ha incorporado masivamente al hábito tabáquico, sino que cada vez los jóvenes empiezan a fumar más pronto. Un 37 por ciento de los adolescentes españoles son fumadores habituales y un 21 por ciento de entre 10 y 12 años ha probado ya el tabaco mientras que el 24 por ciento es fumador habitual, según datos de la Fundación Española del Corazón.

Los efectos del tabaco no sólo afectan a los fumadores, las personas de su entorno, es decir, los fumadores pasivos, también tienen un riesgo aumentado de sufrir cáncer de pulmón en función de la exposición al humo (de un 20 a un 50 por ciento más elevado). Un uno por ciento de las 52.000 personas que mueren al año en España por culpa del tabaco es no fumador. En este sentido Karl Fagerström, durante su entrevista a MedicinaTV.com destacó que “el tabaco no es solo una cuestión individual porque el peligro de cáncer afecta a las personas que conviven con un fumador y si uno deja de fumar es más probable que los hijos no vaya a fumar”. “La familia se convierte en fumadores pasivos y pueden desarrollar cáncer, asma o infecciones de oído y garganta en el caso de los niños que reciben humo” recalcó Fagerström.

El tabaquismo es un importantísimo problema de salud pública que provoca más de cinco millones de hospitalizaciones al año y mata directamente a 52.000 personas en nuestro país, ocho veces más que los accidentes de tráfico y para el que las autoridades sanitarias aún no han encontrado una manera eficaz de erradicar. Se trata de un problema susceptible de prevención y por ello, el objetivo común es conseguir que los jóvenes no empiecen a fumar y quienes ya lo han hecho, dejen este hábito lo antes posible. Para Karl Fagerström, el tabaquismo es “un fenómeno cultural que está produciendo muertes prematuras y que no puede seguir así”. En su opinión, “combatir el tabaquismo es algo que se está haciendo muy lentamente ya que si se tratara de otra enfermedad, con las cifras tan devastadoras que arroja, recibiría más atención y más esfuerzos para atajarlo.”

Según la última evaluación epidemiológica del efecto global del tabaco sobre la mortalidad mundial, el cáncer de pulmón es la tercera causa de muerte en todo el mundo con 850.000 defunciones, tras las enfermedades cardiovasculares (1,7 millones de muertes) y las afecciones crónicas obstructivas de los pulmones (menos de un millón de muertes). En España, se sitúa en el segundo lugar. En el caso de las mujeres, la mortalidad por cáncer de pulmón ya supera a la de cáncer de mama. Dejando de fumar se podría erradicar el cáncer de pulmón en un 90 por ciento de los casos.

Si no se encuentra una solución para acabar con el tabaquismo, en un par de décadas las cifras de mortalidad por culpa del tabaco van a ser aún más devastadoras porque cada vez hay más mujeres fumadoras y los jóvenes se inician más pronto en el consumo de tabaco. También el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. No hay que olvidar que se trata de un factor de riesgo que se puede modificar, que basta con dejar de fumar para que el peligro desparezca. Si la cifra de fumadores se redujera a la mitad, se evitarían más de 20 millones de muertes en los próximos 25 años.

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