A España le faltan más de 100 unidades de rehabilitación cardiaca

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España se encuentra a la cola en cuanto al número de unidades de rehabilitación cardiaca. En total, sólo hay 40 unidades de este tipo, la mitad en centros privados, y sólo un cuatro por ciento de las personas que han sufrido un infarto acuden a rehabilitarse en una unidad especializada. Los expertos apuntan que un correcto programa de rehabilitación cardiaca y prevención secundaria tras un infarto agudo de miocardio disminuye hasta en un 30 por ciento la mortalidad en el paciente, así como el número de complicaciones y reingresos hospitalarios.

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La Fundación Española del Corazón (FEC), con el apoyo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y Bayer Healthcare han presentado el proyecto PrevenSEC, una iniciativa que pretende proporcionar al paciente cardíaco las principales pautas a tener en cuenta para llevar a cabo un correcto programa de rehabilitación cardiaca tras haber sufrido un episodio cardiovascular.

Ante las pocas Unidades de Rehabilitación Cardiaca en España, PrevenSEC pretende ser una ayuda para que el paciente, con el apoyo de su cardiólogo, pueda seguir un completo programa de prevención secundaria desde su propia casa.

La presentación ha contado con la presencia del presidente de la Sección de Cardiología Preventiva y Rehabilitación de la SEC, el Dr. José A. Casasnovas, y varios expertos en prevención secundaria y rehabilitación en España: el Dr. Esteban López de Sá, cardiólogo de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario La Paz; la Dra. Carmen de Pablo, cardióloga de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, y la Dra. Almudena Castro, coordinadora de la unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca del Servicio de Cardiología del Hospital La Paz de Madrid, así como el director médico de Bayer Healthcare, el Dr. Pere Olivella. La presentación ha contado también con la presencia del presidente de APACOR y paciente de una unidad de rehabilitación cardiaca, Mariano Hernanz, que ha explicado su experiencia y la utilidad de estas unidades para el paciente.

Durante el acto de presentación se ha realizado especial hincapié en los beneficios que puede aportar un programa rehabilitación cardiaca bien seguido por parte del paciente. En este sentido, entre otras conclusiones, los expertos han señalado que un correcto programa de rehabilitación cardiaca y prevención secundaria tras un infarto agudo de miocardio u otros episodios cardiovasculares (cirugía coronaria, revascularización con stent, insuficiencia cardiaca, implantación de desfibrilador, etc.) es capaz de disminuir hasta en un 30% la mortalidad en el paciente como media, así como el número de complicaciones y de reingresos hospitalarios.

Además, concretamente en España, los datos publicados por la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal han demostrado una mortalidad un 50% menor a los diez años en pacientes que realizaron el programa de rehabilitación cardiaca, frente a los que no lo siguieron.

Según han explicado los expertos, PrevenSEC realiza un repaso sobre los principales factores de riesgo cardiovascular para estos pacientes y su impacto en su salud cardiovascular, además de exponer los aspectos primordiales a tener en cuenta por el paciente con el fin de que éste puede normalizar su vida lo antes posible.

Estos aspectos inciden, especialmente, en el tratamiento farmacológico a seguir, en el control de los factores de riesgo, en la alimentación, el ejercicio, la recuperación de la actividad sexual, el retorno a la vida laboral y la importancia del factor psicológico como elemento clave en la recuperación y el control de la enfermedad.

En este sentido, según el Dr. López de Sá, los principales factores de riesgo a tener en cuenta por estos pacientes, aunque son los mismos que para la población general (hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaco y sobrepeso), “éstos deben tratarse con mayor rigurosidad”. En este sentido, cabe destacar, por ejemplo, que las personas que siguen fumando tras un infarto sufren cuatro veces más reinfartos que las que dejaron de fumar. Además deben de tenerse muy en cuenta las cifras elevadas de colesterol o de presión arterial.

En general, destaca, “los cinco aspectos fundamentales a tener en cuenta por este tipo de pacientes es seguir una alimentación sana, dejar de fumar y evitar que se fume a su alrededor, tomar rigurosamente la medicación asignada por el facultativo, realizar ejercicio y asistir a las revisiones estipuladas por su médico”.

“En realidad”, continúa López de Sá, “hablando de prevención primaria, si vigilamos nueve aspectos fundamentales, considerados los principales factores de riesgo cardiovascular, como son el perímetro abdominal, el sedentarismo, la diabetes, la colesterolemia, la hipertensión, el sedentarismo, el tabaco, el estrés y la obesidad, responsables del 95% de los infartos, tendremos mucho ganado. Esto demuestra, además, que el 95% de los infartos se podrían prevenir”.

La falta de constancia y el cambio de estilo de vida, principales dificultades para el paciente

Una de las principales problemáticas a las que se enfrenta el paciente que ha sufrido un evento cardiovascular es la falta de constancia para seguir el tratamiento o, especialmente, para cambiar su estilo de vida.

En este sentido, cabe destacar que, por ejemplo, al cabo de unos meses, el paciente se relaja en la percepción de su problema cardiovascular y el 30% acaba incumpliendo el tratamiento farmacológico estipulado por su médico.

Por otro lado, destaca el Dr. López de Sá, “los cambios en la alimentación y realizar algo de ejercicio son los condicionantes que siempre le cuesta aceptar al paciente. Cambiar en algo que no has hecho en toda tu vida es muy complicado”.

En cuanto a la recuperación de la actividad sexual, el Dr. López de Sá asegura que es muy factible retomarla a los quince días de haber sufrido un evento cardiovascular, “siempre y cuando se trate de una actividad sexual habitual y normal para el paciente, a la que ya estaba acostumbrado antes de sufrir un infarto”.

En este sentido, ha destacado que aunque se han comentado afirmaciones como que las relaciones sexuales pueden duplicar el riesgo de infarto, “conviene precisar que las relaciones sexuales constituyen un ejercicio físico, cuando se practican de forma regular se consideran beneficiosas, pero podrían ser perjudiciales en el caso de tratarse de relaciones ocasionales con un gran componente emocional en personas muy sedentarias, como no resulta seguro jugar un partido de squash de forma aislada en una persona sin entrenamiento, mientras que un ejercicio regular resulta beneficioso”. “De hecho”, añade, “el riesgo de sufrir un infarto se duplica durante las dos horas siguientes a cualquier episodio de alteración emocional”.

Aparte de la importancia de contar con un claro apoyo por parte de la pareja y de la familia, las unidades de rehabilitación cardiaca, según el Dr. López de Sá, “suponen una importante ayuda para el paciente, ya que proporcionan cercanía y confianza. Además, entre el grupo de pacientes de la unidad, te anima ver que eres uno más, que puedes hacer las mismas cosas que ellos hacen y que no se te concibe como a un enfermo”.

Según han destacado los expertos, cuando hablamos de un correcto programa de rehabilitación cardiaca, se está haciendo referencia a que debe ser multidisciplinario, e incluir entrenamiento físico individualizado, control estricto de factores de riesgo, valoración y tratamiento psicológico, programa educativo, consejo sociolaboral, además de un correcto tratamiento farmacológico (dosis óptimas individualizadas). El grado de supervisión y control dependerá del riesgo individual de cada paciente.

En este sentido, según el presidente de la Asociación de Pacientes Coronarios (APACOR) y paciente de una unidad de rehabilitación cardiaca, Mariano Hernanz, “asistir a una unidad de rehabilitación cardiaca y seguir un buen programa de prevención secundaria te ayuda a quitarte el miedo, te enseña a aprender a relajarte y te mentaliza de cara a crear nuevos hábitos y a hacer las cosas siguiendo unas directrices que tienen sentido. El hecho de que te trate un equipo multidisciplinar que aborde tanto los aspectos físicos como psíquicos de la recuperación es fundamental”.

España, a la cola en unidades de rehabilitación cardiaca

Los expertos han comentado también cuál es la realidad de las Unidades de Rehabilitación Cardiaca en España.

En este sentido, han destacado que España se encuentra a la cola en cuanto al número de unidades de rehabilitación cardiaca. Aunque las unidades de rehabilitación cardiaca han aumentado en los últimos años en nuestro país, en total, sólo hay 40 unidades de este tipo, y la mitad se hallan en centros privados. Según la Dra. Carmen de Pablo, “en España, sólo alrededor de un 4% de las personas que han sufrido un infarto u otro episodio cardiovascular acude a rehabilitarse en una unidad especializada, mientras que en algunos países europeos esta cifra es superior al 90%”. Teniendo en cuenta que cada año se producen en España unos 50.000 infartos (aproximadamente, unos 200 por cada 200.000 personas), “lo ideal”, añade, “sería contar con una unidad de rehabilitación especializada por cada 250-300.000 habitantes, junto con unidades en algunos centros de salud, para los pacientes cardiópatas de bajo riesgo”.

Para lograr este objetivo, España debería contar con al menos 100 unidades más de rehabilitación cardiaca. “En países como Estados Unidos, las guías médicas recomiendan remitir a los pacientes que han sufrido un episodio cardiovascular a una unidad de rehabilitación cardiaca, con la misma insistencia que, por ejemplo, la necesidad de recibir tratamiento con aspirina u otros antiagregantes”, comenta la Dra. de Pablo.

Según la Dra. de Pablo, “gracias a los resultados del estudio Euroaspire III, sabemos que es muy difícil cambiar los hábitos de vida. Cerca del 20% de los europeos que sufren un infarto siguen fumando, el 80% continúa con sobrepeso. Son aspectos muy preocupantes y es una pena, ya que aproximadamente, el 60% de los pacientes cardiovasculares posee al menos un factor que puede ser modificado”.

Para la Dra. Carmen de Pablo, “un buen programa de prevención secundaria es indispensable para la buena recuperación del paciente, tanto a nivel físico como psicológico, y lo ideal sería llevarlo a cabo en las unidades de rehabilitación cardiaca, y con los distintos profesionales sanitarios especialmente indicados para ese fin. Con ello vamos a lograr una mejoría significativa en la calidad de vida, y una disminución demostrada en la mortalidad y número de complicaciones”.

Por su parte, el Dr. Pere Olivilla, director médico de Bayer Schering Pharma, ha señalado que “las iniciativas de apoyo al paciente, como el programa PrevenSEC, han estado siempre presentes en las campañas de sensibilización y educación socio-sanitaria promovidas por Bayer HealthCare desde hace muchos años, con lo que nos sentimos orgullosos de poder colaborar con la Fundación Española del Corazón en una iniciativa tan importante como PrevenSEC, que pretende convertirse en una herramienta de apoyo al paciente a la hora de informarse sobre todo lo relacionado con la prevención secundaria de accidentes cardiovasculares”.

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