Neumonía

¿Qué es?

La neumonía, también conocida como pulmonía, es una inflamación  aguda debida a  una infección respiratoria que afecta a una parte o a todo el pulmón. Esta infección puede estar causada por virus, bacterias u hongos.

Es una infección frecuente, y debe ser diagnosticada y tratada con prontitud porque puede ser muy grave. A nivel mundial es la primera causa de muerte de origen infeccioso en la edad infantil y en la tercera edad.

Según el lugar donde una persona se ha infectado, se puede clasificar en:

  • Neumonía extrahospitalaria, también llamada neumonía adquirida en la comunidad. Es la que afecta a la población general, fuera del ámbito hospitalario. La  mayor parte de personas que sufren una neumonía la adquieren en su día a día, en la comunidad. Se estima que en España anualmente se ven afectadas por neumonía adquirida en la comunidad aproximadamente 8 de cada 1000 personas entre los  14  y los 99 años. La frecuencia de presentación se incrementa con la edad de manera que, por ejemplo, hasta 14 de cada 1000 personas  mayores de 65 años presentan cada año una neumonía extrahospitalaria.
  • Neumonía intrahospitalaria, también conocida como neumonía nosocomial. Son aquellas neumonías que se diagnostican después de que una persona lleve ingresada por cualquier otra razón al menos 3 días. También se considera neumonía nosocomial aquella que aparece hasta 10 días después del alta hospitalaria. Este tipo de neumonía es mucho menos frecuente y  es más grave que la adquirida fuera del ambiente hospitalario.
  • Neumonía relacionada con atención sanitaria. Es aquella que aparece en pacientes que, sin estar ingresados en un establecimiento sanitario, acuden con frecuencia y periódicamente a ser atendidos, por ejemplo pacientes en hemodiálisis o quimioterapia. También se incluye en este grupo aquellos pacientes ingresados en residencias o centros de crónicos.

Aproximadamente un 20-40% de las neumonías extrahospitalarias  requieren tratamiento en el hospital. Las tasas de hospitalización son más altas de noviembre a marzo, y mínimas durante los meses de junio a septiembre. Es más frecuente en pacientes que tengan otra enfermedad respiratoria crónica de base, como por ejemplo, la bronquitis crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

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